El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) activó una alerta amarilla en varias provincias del Noroeste argentino (NOA) debido a la expectativa de tormentas fuertes, ráfagas de viento y caída de granizo desde el sábado por la tarde. La advertencia se extenderá al menos hasta el lunes, afectando a diversas regiones que muestran signos de posible meteorología severa.
Por qué se emite la alerta en el NOA
El Sistema de Alerta Temprana (SAT) indicó que la mayor parte del territorio del NOA se encuentra bajo aviso de alerta amarilla. Esto significa que se esperan fenómenos meteorológicos intensos que podrían impactar en las comunidades, infraestructura y actividades agrícolas de la región.
Regiones impactadas y detalles del pronóstico
Las provincias afectadas en el NOA incluyen Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, La Rioja y San Juan. La alerta cubre la mitad oeste de Salta, toda Jujuy y Tucumán, así como el centro y oeste de Catamarca. La mayoría de estas áreas enfrentará lluvias y tormentas que variarán en intensidad, algunas acompañadas de granizo y actividad eléctrica.
Expectativas de fenómenos meteorológicos
- Granizo y nieve en las zonas altas de la cordillera.
- Ráfagas de viento que podrían alcanzar los 75 km/h.
- Precipitaciones acumuladas entre 30 y 50 milímetros, pudiendo superarse en algunos casos.
Periodo de vigencia y extensión
El SMN señala que la alerta se mantiene por al menos 72 horas, extendiéndose también a regiones del NEA, como Formosa, Chaco y la mitad sur de Misiones. Para el domingo, las tormentas se expandirán hacia la región noreste, afectando provincias como Santiago del Estero y partes de Corrientes.
Recomendaciones para la población
Protección Civil recomienda a la población tomar precauciones imprescindibles ante estos fenómenos meteorológicos. Es fundamental asegurar despejar zonas de desagüe, evitar eventos al aire libre durante las tormentas y mantenerse informado a través de medios oficiales. En caso de emergencia, se habilitaron los números de contacto 103 y 911.
Se recomienda también reforzar la seguridad en viviendas y actividades agrícolas, ya que las ráfagas de viento y las precipitaciones intensas pueden ocasionar daños materiales o incluso situaciones de peligro para las personas.













