La preocupación constante puede afectar significativamente la salud mental y física de las personas. La psicóloga Silvia Severino comparte estrategias prácticas para afrontar estos sentimientos y fortalecer la resiliencia emocional, promoviendo una vida más equilibrada y satisfactoria.
El impacto de la preocupación en la salud emocional
Sentirse preocupado de forma frecuente es una reacción natural ante la incertidumbre, pero cuando se vuelve un patrón incontrolable, puede derivar en cuadros de estrés, ansiedad e incluso depresión. Silvia Severino afirma que «preocuparte no soluciona los problemas, solo te roba la paz de hoy». Estos pensamientos automáticos generan tensión continua, dificultando el descanso emocional y afectando la calidad de vida.
Conciencia y acción: la diferencia crucial
Severino destaca que la preocupación no equivale a ocupación. Mientras que la acción concreta ayuda a enfrentar y resolver situaciones, la preocupación constante puede paralizar e incrementar la sensación de impotencia. Para mejorar el bienestar, es fundamental aprender a diferenciar estos conceptos y fomentar acciones efectivas en lugar de pensamientos obsesivos.
Técnicas para autorregular las emociones
Entre las herramientas que propone la psicóloga, se encuentra la disciplina y la voluntad para realizar acciones que, aunque no sean agradables en el momento, contribuyen al crecimiento personal. La autoevaluación y la reflexión también son esenciales para identificar áreas de mejora y establecer metas alcanzables.
Construyendo resiliencia para enfrentar adversidades
La resiliencia, entendida como la capacidad de adaptarse y recuperarse ante las dificultades, es clave en el proceso de bienestar emocional. Severino afirma que desarrollar resiliencia no solo mejora nuestra capacidad para afrontar retos, sino que también enriquece la calidad de vida.
Acciones concretas para fortalecer el bienestar emocional
- Practicar la gratitud: apreciar las cosas positivas del día a día
- Vivir el presente: centrarse en el momento actual sin obsesionarse con el futuro o el pasado
- Cuidar las relaciones interpersonales: establecer vínculos sólidos y saludables
- Encontrar un propósito en la vida: tener metas que aporten sentido y motivación
- Gestionar las emociones negativas: aprender a aceptar y expresar los sentimientos sin reprimir
El camino hacia una vida equilibrada y plena
Silvia Severino reafirma que la combinación de una adecuada gestión de la preocupación, la práctica de la resiliencia y la autorreflexión son pilares fundamentales para reforzar el bienestar emocional. Cultivar estas habilidades permite afrontar mejor los desafíos cotidianos y vivir de forma más plena y satisfactoria.











