El Gobierno argentino publicó en el Boletín Oficial la Resolución 1/2025, que establece los incrementos en las escalas salariales y un bono no remunerativo para empleadas domésticas. Este acuerdo, alcanzado entre el Ministerio de Capital Humano, los empleadores y los sindicatos, tiene como objetivo paliar la pérdida de poder adquisitivo del sector, gravemente afectado por la inflación y el estancamiento salarial. El acuerdo contempla un incremento del 3,5% sobre los salarios de enero de 2025, que se paga con los sueldos de julio. Además, se establecen incrementos mensuales de 1% en los meses de julio, agosto y septiembre, acompañados de un bono no remunerativo que varía según la carga horaria y el tiempo de trabajo semanal. Estos montos se mantendrán en agosto y septiembre con leves variaciones en los valores. La medida busca compensar el reajuste salarial y la pérdida del poder adquisitivo en un contexto de alta inflación. Escalas salariales a partir de julio, agosto y septiembre: Julio (a cobrar en agosto): Personal para tareas generales: $2.992,84 por hora con retiro, $3.229,89 sin retiro. Asistencia y cuidado: $3.229,09 por hora con retiro, $3.610,64 sin retiro. Caseros/residentes: $3.229,09 por hora, $408.279,21 mensual. Personal para tareas específicas: $3.418,29 por hora con retiro, $3.747,58 sin retiro. Supervisores: $3.610,64 por hora con retiro, $3.954,56 sin retiro. Agosto (a cobrar en septiembre): Se espera que las cifras de la escala salarial aumenten, en línea con los acuerdos y los porcentajes establecidos, aunque aún no se han publicado los datos exactos. Septiembre (a cobrar en octubre): Se prevé un reajuste siguiendo la misma lógica, garantizando que las medidas ayuden a aliviar el impacto de la inflación en las trabajadoras domésticas. Desde que en febrero de 2025 se congelaron los salarios de las empleadas domésticas tras un aumento del 2,5%, la inflación acumulada alcanzó el 15,09%. Sin embargo, en el mismo período, los salarios en el sector crecieron solo un 91%, mientras que la inflación fue del 214,4%. Como resultado, el poder adquisitivo de las trabajadoras se redujo en casi un 39%, generando un impacto negativo en su consumo y calidad de vida. Este ajuste salarial busca una reacción frente a la pérdida de poder adquisitivo y el fortalecimiento del sector ante las condiciones económicas actuales, pero aún existe una brecha importante que preocupa a los sindicatos y a las propias trabajadoras.












